20 de abril de 2010

Día 3: Honolulu


Como podéis ver en la foto de arriba, no lo pasamos precisamente mal al desayunar nuestro tercer día... y es que Guido me llevó a una (aparentemente) famosísima cadena de restaurantes especializada en desayunos llamada Denny's y que yo no conocía en absoluto. A la vista está que el atracón que nos pegamos fue mayúsculo y, en nuestra defensa diré que comimos tanto esa mañana que ya no pudimos hacerlo hasta bien entrada la noche y tras una buena paliza caminando el día entero.

Tras ver Waikiki, decicimos hacer una visita completa a Honolulu, que como ya se ha mencionado anteriormente, están pegadas una a la otra. Así pues, cogimos un autobús hasta allí, y el resto nos lo pateamos a lo largo del día.


Lo primero que hicimos fue dar un agradable paseo por el famoso centro comercial de Ala Moana, situado en la avenida del mismo nombre, y el centro comercial por excelencia de la ciudad. La verdad es que tenía una distribución curiosa, pero era excepcionalmente variado y con una cantidad descomunal de ofertas gastronómicas (¡hasta había una tienda especializada en mochis!), de compra de ropa, electrónica, etc. Estuvimos allí un par de horitas.


La zona céntrica de Honolulu cercana al Downtown o centro financiero se compone de un montón de edificios emblemáticos de la ciudad, así como de museos históricos. Todos están ubicados en una zona rodeada de parques y realmente amplia. Lo mejor es la sensación de no estar demasiado saturado de turistas, al contrario que en otros lugares.



Inevitable fue la visita a la famosísima estatua dorada del gran rey Kamehameha (sí, señores, igual que en Dragonball, solo que fue Akira Toriyama quien bautizó el ataque más famoso de Son Goku en honor a este caballero). Este es uno de los puntos calientes de la visita a la ciudad.



La Aloha Tower, situada cerca del puerto, es una bonita torre y centro comercial (de chorradas para turistas, todo hay que decirlo) por donde suelen parar los numerosos cruceros que vienen de la península o de distintos lugares del mundo. Es un sitio muy agradable de ver, pero no demasiado interesante a la hora de ver su oferta.


En lo que se refiere al Downtown en sí: poca cosa. Es como todos los Downtowns de América, este si cabe más aburrido de lo normal porque la ciudad no tiene una enorme cantidad de habitantes. Los edificios son preciosos y la zona es tranquila, amplia y agradecida al pasear por ella... pero nada más. La verdad es que, en general, Honolulu es una ciudad muy tranquila, y sobre todo si la comparamos con el gran bullicio que hay en Waikiki constantemente.


Un poco más adelante, nos encontramos con el ya típico Chinatown de las ciudades americanas. Nada nuevo esta vez tampoco: tiendas que parecen calcos una de la otra, mucha venta de comida oriental y, también bastante típico de estos barrios, una higiene nula en la apariencia.


En resumen, Honolulu me pareció una ciudad bastante aburrida, pero entiendo perfectamente su funcionalidad. Aquí la gente viene a trabajar (hay muchas empresas y ministerios, todos ellos concentrados en la ciudad), y se va a vivir fuera a cualquiera de los multiples y ostentosos barrios residenciales de Oahu, dejando todo lo referente al ocio en Waikiki. En ese sentido, se puede decir que la organización es sumamente práctica. Todo está a mano, y todo el mundo suele desplazarse en coche, así que... ¿por qué no dejar cada zona para una función específica?.

Honolulu merece mucho la pena para aquel que desee empaparse de historia del lugar, ya que hay numerosos museos dedicados a ello. Al margen de eso, y si buscas algo más emocionante, es sin duda mucho mejor que te alquiles un coche y te dediques a pasear por todo Oahu, que es lo que hicimos nosotros. Pero eso ya es otra historia...

Un abrazo.

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