Solo era cuestión de tiempo...

Y ahora poniéndonos algo más trascendentales, tengo de decir que, al igual que el maravillsoso T.T. dice en su blog sobre nuestro encuentro, uno de esos pocos placeres reales, auténticos, genuínos y verdaderos que te dan al tener un blog, es conocer gente tan fantástica como son ellos dos. Tenía muchísimas ganas de conocer finalmente a Finn, con quien hablo muy a menudo, pero aunque a T.T. no le tenía tan centrado como a su churri, lo cierto es que no podría haberme caído mejor. Solo lamento la brevedad del encuentro, porque cuando se está en una gran compañía como esta, un buen café y conversación para dar y tomar, no puede haber nada mejor en la vida. Así que reiterarme simplemente en eso, que espero que sea la primera de muchas más y que, en todo caso, el encuentro del viernes fue increíble. Gracias con todo mi corazón, por ser, por existir, por estar.
Y voy a decir una frase que viene muy al cuento: Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano. (Demetrio de Falero, filósofo ateniense).
Shimai, petardísima de mi coraçao, cuídamele bien a tu T.T., ¿eh?. ¡Que vale mucho!.


Un abrazote.