27 de abril de 2006

He dejado de creer

He dejado de creer en los mitos adorados
Hoy he dejado de creer…
He dejado de creer en los sueños oxidados
Hoy, hoy he dejado de creer…

¿Por qué no valoramos lo sencillo?
¿Por qué ya no pensamos como lo hacen los chiquillos?
¿Por qué se hace tan grande esta distancia?
¿Dime por qué?¿Por qué?¿Por qué?
Hoy no me quedan lágrimas que echar
Hoy creo en el amor y nada más
Hoy necesito verte una vez más (aquí a mi lado)
Hoy, hoy se ríe de mí esta soledad
Y mírame yo sigo estando aquí
Llevando el peso de este desengaño

He dejado de creer en los que vuelan tan alto
Yo tengo mis pies bien amarrados
He dejado de creer en los premios y premiados
Yo soy feliz en mi escenario

La suerte y vanidad no duermen juntas
Orgullo y humildad no van cogidos de la mano
¿Por qué no das respuesta a mis preguntas?
Dime por qué?¿Por qué?¿Por qué?

Hoy no me quedan lágrimas que echar
Hoy creo en el amor y nada más
Hoy necesito verte una vez más (aquí a mi lado)
Hoy, hoy se ríe de mí esta soledad
Y mírame yo sigo estando aquí
Sintiendo el éxito de mi fracaso…

He dejado de creer en las modas pasajeras
Yo seguiré viviendo a mi manera…

Vigila a los que te ofrecen su vida
Con promesas incumplidas, luego te darán la espalda
Ignora a los que dicen que te adoran
Y utilizan su poder olvidando su palabra
No creo en esas reglas y doctrinas
Que te imponen los de arriba
Yo soy fiel a la esperanza
Separa la verdad de la mentira
Lo vulgar de la ironía, el querer de la distancia

Hoy he dejado de creer.



Esta canción de David DeMaría me ha venido hoy a la mente porque la he estado escuchando en una de esas veces que haces pases aleatorios con el iPod y me ha embriagado con su sobrecogedora belleza y su exagerado dolor. Sigo pensando que belleza y dolor están mucho más unidos de lo que parece, pese a parecer algo maquiavélico. En todo caso, solo puedo ponerle un pero a esta canción: su exceso de desesperanza. Lo que dice su letra son verdades como puños, pero quizá no tan llevados al extremo.
Quizá es que simplemente yo no soy de llevar las cosas al extremo en ningún ámbito, sino de encauzar las cosas por el camino correcto. Otros, evidentemente, discreparán con esta actitud mía. Qué le vamos a hacer.
Un abrazo.

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